Empezó con las ollas de su mamá: hoy Negro Té se abre camino por Culiacán

Hace dos años, Rigoberto Reyes apostó por una receta que durante años había gustado entre sus clientes. Hoy, su bebida artesanal se vende en distintos puntos de la ciudad y sueña con convertir a Negro Té en una marca reconocida sin perder el sabor que lo hizo popular entre las familias de Barrancos.

Por: Jacqueline Sánchez Osuna

Hay historias de emprendimiento que comienzan con grandes inversiones. La de Rigoberto Reyes Cabanillas comenzó con algo mucho más sencillo: las ollas de su mamá, una receta que se negaba a olvidar y la necesidad de generar un ingreso extra para su familia.

A sus 42 años, Rigoberto divide sus días entre el trabajo de refrigeración automotriz y un proyecto que nació casi por casualidad, pero que hoy se ha convertido en una de sus mayores satisfacciones: Negro Té, una bebida artesanal que poco a poco ha ganado clientes en Barrancos, y otros sectores de Culiacán.

La historia detrás de Negro Té y su crecimiento en Culiacán

Rigoberto Reyes Cabanillas es un emprendedor que inició con muchas ganas de triunfar y una receta en la memoria. Fotos: Lino Ceballos.

La receta no surgió de la nada. Años atrás, cuando trabajaba en un restaurante familiar, preparaba un té que llamaba la atención de los clientes.

Más de una vez le preguntaron si lo vendía por separado. En aquel entonces no lo consideró una oportunidad de negocio. El restaurante era la prioridad y la idea quedó guardada.

Todo cambió después de la pandemia. Buscando una forma de obtener ingresos adicionales sin abandonar sus actividades habituales, recordó aquella bebida que tantas veces le habían pedido. Decidió intentarlo.

Lo primero fue volver a construir la receta desde la memoria. Recordó proporciones, ingredientes y detalles que había aprendido durante años de trabajo en cocinas profesionales. Como chef y educador físico de formación, sabía que el sabor podía marcar la diferencia y que la calidad sería la mejor carta de presentación para cualquier producto.

Las primeras producciones fueron modestas. Utilizó las ollas que tenía disponibles en casa de su mamá, consiguió algunos termos y comenzó a preparar pequeñas cantidades. Después empezó a ofrecer el producto entre amigos, conocidos y clientes cercanos, quienes poco a poco se convirtieron en sus primeros promotores.

Rigoberto Reyes y su apuesta por una bebida artesanal única

Las bebidas vienen en diferentes presentaciones para ofrecer al público. Foto: Lino Ceballos

Fue también en esa etapa cuando nació el nombre de la marca. Rigoberto decidió llamarla Negro Té, una referencia al té negro que utiliza como base de su bebida y un juego de palabras que surgió entre amigos a partir de un apodo que lo ha acompañado durante años.

Lo que comenzó como una ocurrencia terminó convirtiéndose en una marca que hoy muchos clientes identifican con facilidad.

La respuesta del público fue mejor de lo que esperaba. Los pedidos comenzaron a multiplicarse y las recomendaciones llegaron de manera natural. Algunos clientes incluso le decían que, después de probar su producto, les costaba encontrar otro que les gustara igual.

El crecimiento no ha sido producto de la casualidad. Rigoberto reconoce que detrás del proyecto hay muchas personas que le han tendido la mano. Su pareja, sus hermanos, su mamá y varios amigos han aportado ideas, consejos y apoyo para mejorar la presentación del producto, diseñar etiquetas y fortalecer su promoción.

En Barrancos, muchos ya no piden simplemente un té. Preguntan directamente por un Negro Té.

Esa identificación es uno de los logros que más orgullo le generan a Rigoberto, pues significa que su producto ha comenzado a ganarse un lugar en la preferencia de las familias de la zona gracias al trabajo constante y a la recomendación de boca en boca.

Aunque todavía trabaja en el registro formal de la marca y en los requisitos necesarios para ampliar su distribución, ya comienza a ver resultados. Su bebida se encuentra en diversos puntos de venta y cada vez son más las personas que la identifican como una opción refrescante nacida en la propia comunidad.

La comunidad apoya el emprendimiento de Negro Té 

Los clientes ya lo buscan por su nombre y lo han recomendado de boca en boca debido a su sabor. Foto: Lino Ceballos.

Actualmente, Negro Té se comercializa principalmente en la ciudad, aunque la meta es seguir creciendo.

Rigoberto ya trabaja en el registro de la marca, en el cumplimiento de los requisitos de etiquetado y en la creación de redes sociales que le permitan llegar a más consumidores.

Su objetivo es que el producto pueda encontrarse en más colonias, restaurantes y negocios de Culiacán sin perder la esencia artesanal con la que comenzó.

Para Rigoberto, el mayor reconocimiento no está únicamente en las ventas, sino en escuchar a quienes regresan para comprar nuevamente. Es una satisfacción que llega después de años de experiencia gastronómica, de pruebas, ajustes y aprendizaje constante.

Hoy su sueño es seguir posicionando Negro Té en el mercado sinaloense.

Sin embargo, no olvida sus orígenes. Sabe que detrás de cada botella hay mucho más que una bebida: hay esfuerzo, perseverancia, el respaldo de una comunidad y la historia de un emprendedor que decidió confiar en una receta que llevaba años guardada en la memoria.

Porque a veces los grandes proyectos no nacen en oficinas ni en grandes empresas. A veces comienzan en una cocina familiar, con unas ollas prestadas y la convicción de que una buena idea merece una oportunidad.