Durante 39 años, un maestro de San Ignacio ha cambiado la vida de cientos de jóvenes, llevándolos incluso a concursos internacionales de Ciencia y Tecnología hasta Sudáfrica
Por: Yolanda Tenorio
San Ignacio, Sinaloa.- Hay maestros que enseñan materias, y hay otros que enseñan a creer en uno mismo. Celso Enrique Bastidas Hernández pertenece a estos últimos.
Durante casi cuatro décadas ha estado frente a un salón de clases, pero su enseñanza nunca se ha limitado a libros, tareas o exámenes. En cada generación ha sembrado disciplina, confianza, valores y ganas de superarse.
Desde la Escuela Secundaria Técnica número 31, en la cabecera municipal de San Ignacio, este docente ha logrado que alumnos de distintas comunidades obtengan cinco primeros lugares nacionales en Ciencia y Tecnología, llevando incluso uno de sus proyectos hasta Sudáfrica.
Una oportunidad inesperada que se convirtió en pasión
Lo que comenzó “por accidente” terminó convirtiéndose en la pasión de toda una vida.
Celso Enrique Bastidas Hernández tiene 59 años de edad e inició su trayectoria docente el 15 de octubre de 1986 en la misma institución donde continúa trabajando hasta hoy.
Aunque estudió una carrera técnica en el Instituto Tecnológico de Culiacán y jamás imaginó dedicarse a la enseñanza, una vacante inesperada cambió su destino.
El maestro encargado de la materia de Tecnología dejó el puesto y la secundaria no encontraba reemplazo. Como Celso era exalumno del plantel, recibió la invitación para integrarse como docente.
“Realmente no me gustaba mucho la idea, pero con el tiempo fui agarrándole amor a la materia y a la convivencia con los alumnos. Ahora es algo que me apasiona”, expresó.
La enseñanza como una forma de transformar vidas
La docencia, de alguna manera, ya formaba parte de su entorno familiar. Su hermana mayor es educadora, mientras que otro de sus hermanos y una hermana menor son maestros de primaria.
Con los años entendió que enseñar no solo consiste en transmitir conocimientos, sino también en acompañar procesos humanos y emocionales.
“El hecho de convivir con ellos diariamente, aunque uno llegue cansado o con la pila baja, su entusiasmo, su alegría y sus ganas te contagian. Ellos te inyectan energía y hacen que le eches muchas ganas a tu trabajo”, comentó.
Los alumnos, el verdadero orgullo de su carrera
Más allá de premios y reconocimientos, asegura que su mayor satisfacción ha sido ver a sus alumnos convertirse en personas de bien.
“Gracias a mis años de servicio he podido ver el fruto de mi trabajo: buenos ciudadanos que hoy se dedican a cosas positivas para nuestro país”, dijo con orgullo.
A lo largo de 39 años ha trabajado con cientos de adolescentes, incluyendo jóvenes con problemas de conducta o situaciones familiares difíciles. Lejos de juzgarlos, decidió escucharlos y brindarles confianza.
“Cuando les das confianza, ellos mismos comienzan a contarte lo que están viviendo, los problemas que tienen o por qué se sienten mal. Entonces uno entiende muchas cosas y busca la manera de ayudarlos”, señaló.
De San Ignacio hasta Sudáfrica: los logros en Ciencia y Tecnología
Con humildad, aunque también con satisfacción, recordó algunos de los logros más importantes de su carrera docente.
Junto a sus estudiantes ha ganado cinco concursos nacionales de Ciencia y Tecnología, representando a San Ignacio en ciudades como Ciudad de México, Veracruz y Durango.
Uno de esos proyectos incluso trascendió fronteras y llegó hasta Sudáfrica.
Sin embargo, insiste en que el verdadero mérito pertenece a los alumnos.
“La clave del éxito es el alumno. Uno solamente es un medio. Nosotros somos una guía, unos facilitadores. Lo importante es encontrar la manera de motivarlos para que crean en ellos mismos”, manifestó.
El llamado a padres y estudiantes
Celso considera que la educación también debe fortalecerse desde casa. Por ello, envió un mensaje a los padres de familia para dedicar más tiempo a sus hijos y comprender mejor la etapa de la adolescencia.
Pidió paciencia, comunicación y confianza, recordando que esa edad suele marcar el rumbo de muchos jóvenes.
“Es una etapa muy importante, un parteaguas. Puedes irte por el camino bueno o por el malo, y ahí el apoyo de la familia es fundamental”, expresó.
También invitó a los estudiantes a cuidar más de sí mismos y de su entorno.
Les recomendó practicar deporte, leer más, mejorar su manera de expresarse y fortalecer valores como el respeto, el amor a la familia y el cuidado del medio ambiente.
Un maestro que sigue dejando huella
Después de 39 años de servicio, Celso Enrique Bastidas Hernández continúa entrando al salón con la misma convicción: enseñar no solo una materia, sino también una forma digna de caminar por la vida.