Legado de Sabor: La historia de los licuados de coco de la familia Mayorquin Arellano en Mazatlán

José Inés Mayorquin creó una receta a base de coco que ha perdurado en el gusto de mazatlecos y turistas durante décadas. María Luisa Mayorquin Arellano es la encargada de preservar la tradición de esta familia emprendedora que continúa deleitando paladares en el puerto

Por: Eunice Arredondo

La historia de la familia Mayorquin Arellano en Mazatlán es una historia de éxito a partir del nacimiento de un negocio que, con iniciativa y creatividad, le da uso a los recursos que la naturaleza del puerto provee.

María Luisa Mayorquin Arellano, una de los 10 hijos de don José Inés Mayorquin, comenta en entrevista con Tus Buenas Noticias, que su papá, originario de Nayarit, fue quien inició con el negocio de la familia en 1956.

Abrió en Mazatlán, sobre la Avenida Miguel Alemán, el restaurante de mariscos “Avenida” en el que trabajó durante más de 50 años y donde nació la receta del licuado natural de coco.

“Cuentan en la familia que un día mi papá trajo la receta, empezaron a estar preparando con los ingredientes y resultó el licuado de coco natural que empezaron a vender en el restaurante”, dice con orgullo.

El licuado de coco se convirtió en la bebida preferida del menú, los clientes lo empezaron a pedir por ser muy refrescante, sobre todo en las temporadas más calurosas del puerto.

Los licuados de coco de la familia Mayorquin son una tradición en Mazatlán

Un toque especial: La receta que conquista paladares

Rápidamente la bebida ganó fama en la ciudad y aunque otros restaurantes empezaron a prepararlo, pues la receta no es nada complicada, nunca lograron igualar el sabor del licuado original que prepara la familia Mayorquin.

“Hubo muchos restaurantes que quisieron hacerlo, pero no les resultó, no es igual, aunque le ponen los mismos ingredientes, ha de ser el toque de la familia, de que somos los originales sí somos”, dice María Luisa sonriendo.

Luego de 20 años el restaurante cambió de domicilio, un poco más adelante sobre la misma avenida y la familia continuó trabajando con los mariscos y sus exitosos licuados de coco.

José Inés y sus hermanos trabajaban el negocio y luego se fueron integrando sus hijos, cinco hombres y cinco mujeres que aprendieron de la marisquería y la preparación de sus famosos licuados.

La clientela creció y entre comensales se recomendaban los licuados, “los turistas llegan de todos lados y nos dicen que les han recomendado visitarnos y conocer los licuados de coco que hora también los hacemos con leche, esa receta la agregamos 30 años después de empezar con los originales”, asegura María Luisa.

Hace 15 años el restaurante de mariscos “Avenida” cerró, José Inés tuvo que dejar de trabajar por motivos de salud, pero María Luisa recuerda que la clientela les pedía licuados cunado pasaban por el lugar.

“Hace 14 años me veía la gente en la calle y me decían que yo vendiera licuados de coco, pues tenían mucho éxito y me animé a comprar y preparar todo, así empecé y la venta de licuados va muy bien”, dice orgullosa.

María Luisa Mayorquín se encarga del negocio de licuados desde hace 14 años, continuando con el legado familiar en el puerto

Reinventándose: Cómo los Mayorquin adaptan su negocio a nuevas generaciones

Los diez hermanos y muchos otros integrantes de la familia Mayorquin han pasado por el negocio, como un equipo, cada uno ha tenido su función y ha contribuido a que el negocio permanezca en el gusto de mazatlecos y turistas durante décadas.

“Todos pasamos por los licuados, en algún momento todos hemos sido encargados, los diez hermanos, aparte primos y sobrinos, un montón de gente de la familia hemos trabajado aquí y el negocio nos ha dado sustento”.

Con el nacimiento de las redes sociales, la fama de los licuados de coco de la avenida Alemán de Mazatlán se expandió más allá de las fronteras de México y hoy turistas extranjeros y las nuevas generaciones de mazatlecos son clientes frecuentes del emprendimiento.

“Ahora con las redes sociales fue un boom vienen muchos jóvenes y turistas nacionales y extranjeros que nos conocen desde hace años, en Carnaval no fue la excepción, vivieron muchos clientes que nos dicen que les han recomendado nuestros licuados o que nos siguen en redes”.

Mazatlecos y turistas llegan todos los días a disfrutar de los refrescantes licuados de coco de la familia Mayorquín en la Avenida Alemán, en el sector Centro de Mazatlán

La receta de los licuados de coco de la familia Mayorquin incluye el agua y la pulpa del coco, puede llevar leche y un poco de azúcar, el ingrediente principal es el amor con el que María Luisa y sus hermanos preparan la receta que es legado de su padre.

Utilizando un fruto que naturalmente se da en el puerto que lo recibió con los brazos abiertos hace 70 años, José Inés Mayorquin creó una receta simple, pero con un toque especial que le permitió mantener a una gran familia emprendedora.

Los cocos con los que María Luisa prepara sus licuados son de la zona sur de Sinaloa, a veces de la Isla de la Piedra en Mazatlán, a veces de otros municipios, dependiendo de la temporada y la demanda, en su negocio se consumen hasta 80 cocos diarios.

Para continuar creciendo e innovando recientemente se integraron los populares “suaves” en la parte superior de los licuados, novedad que ha sido muy bien aceptada por la clientela.

El emprendimiento que inició José Inés Mayorquin hace 70 años continúa como uno del os consentidos de la comunidad pata salada

El legado de la familia Mayorquin Arellano en Mazatlán no solo es un testimonio de perseverancia, sino también un ejemplo de cómo la tradición y la creatividad pueden entrelazarse para generar impacto.

A pesar de los desafíos, como el cierre del restaurante 'Avenida', María Luisa y sus hermanos han sabido reinventarse, llevando su icónico licuado de coco a nuevas generaciones y más allá de las fronteras de México.

Este negocio familiar no solo ha mantenido viva una receta emblemática, sino que ha logrado adaptarse a los tiempos modernos, integrando innovaciones que responden a las demandas de sus clientes.

La historia de los Mayorquin es un recordatorio de que, con pasión, trabajo en equipo y un toque especial, es posible transformar un sueño en un legado que perdura, inspirando a otros a seguir sus pasos en el camino del emprendimiento.