Vecinas y vecinos de Culiacancito se sumaron a las jornadas de pintura, demostrando que el arte comunitario también se construye entre todos con manos y corazón. Vecinas y vecinos de Culiacancito se sumaron a las jornadas de pintura con un grupo de artistas, demostrando que el arte comunitario plasmado en el mural también se construye entre todos con manos y corazón.
Por: Erick Valenzuela
En el corazón de Culiacancito, justo frente a las oficinas de la sindicatura municipal, una barda que antes era solo concreto gris hoy se convirtió en una ventana hacia la imaginación.
Se trata del mural pintado en el Jardín de Niños “Lázaro Cárdenas”, una obra que llena de vida, color y esperanza este rincón de Culiacán.
Una historia contada en colores
El mural está dividido en dos ambientes que se funden en armonía: en la parte superior, un cielo amarillo resplandeciente alberga a un pequeño mago con sombrero y capa morada, rodeado de estrellas, lunas y espirales que invitan a soñar despierto.
En la parte inferior, un fondo azul con delicados estampados florales sirve de hogar a tres niñas protagonistas, cada una con su propia personalidad, que observan y acompañan la escena central.
En medio de todo, como corazón de la composición, aparece una niña pelirroja, sentada tranquilamente con las piernas cruzadas, absorta en la lectura de un libro morado.
A su alrededor florecen tulipanes, aves del paraíso y un follaje tropical exuberante, mientras aves de colores sobrevuelan la escena, como si celebraran junto con ella el simple placer de leer.
Un mural hecho entre todos
Lo más valioso de esta obra no está solo en sus trazos, sino que vecinas y vecinos de Culiacancito se sumaron a la pintura, tomando pinceles junto a los promotores del proyecto para dar forma, color y vida a cada rincón del mural. Así la comunidad fue parte activa de su creación.
Más que pintura: un mensaje de comunidad
"Vamos Pintando" fue la encargada de la iniciativa de creación de este trabajo que forma parte del programa “Construyendo Paz”, entendiendo que el arte urbano es una herramienta para sembrar valores de convivencia y unión, especialmente en los espacios donde crecen las niñas y los niños.