Ni siquiera las familias más poderosas están exentas de sufrir las fluctuaciones del mercado. Durante el sexenio de AMLO, algunas de las familias más ricas tuvieron reducciones en sus fortunas. Aquí te contamos quiénes son y cuánto perdieron
Por: Raúl Durán
Si hablamos de las personas más ricas de México, podríamos pensar en Carlos Slim, Germán Larrea y otras familias que controlan algunos de los conglomerados más importantes del país. Sin embargo, incluso las mayores fortunas están expuestas a los cambios de los mercados, el desempeño de sus empresas y las condiciones económicas nacionales e internacionales.
Durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de 2018a 2024, algunas de las familias más ricas del país registraron una disminución en el valor de su patrimonio. Aunque continuaron ocupando lugares privilegiados en los rankings de multimillonarios, sus fortunas no crecieron al mismo ritmo que en años anteriores e, incluso, presentaron pérdidas.
Entre los casos más representativos se encuentran las familias Baillères y Beckmann, dueñas de compañías que participan en sectores clave como la minería, el comercio de lujo y la industria tequilera.
La familia Baillères
Los Baillères forman parte de una de las dinastías empresariales más importantes de México gracias a Grupo BAL, conglomerado que reúne empresas de minería, seguros, comercio, servicios financieros y educación.
Dentro de sus compañías más conocidas destacan El Palacio de Hierro, Industrias Peñoles, Fresnillo plc y Grupo Nacional Provincial (GNP), negocios que durante décadas han consolidado el patrimonio familiar.
Durante el sexenio de AMLO, la fortuna encabezada por Alejandro Baillères registró una reducción respecto a años previos. En ese periodo, la disminución fue de 2 mil 600 millones de dólares, pues en 2018 los Baillères contaban con una fortuna de 10 mil 700 mdd, y para 2024 se estimaba en 8 mil 100 mdd.
Buena parte de esta variación estuvo relacionada con el comportamiento bursátil de sus empresas, especialmente las dedicadas a la minería, cuya rentabilidad depende en gran medida de los precios internacionales de los metales preciosos.
Pese a ello, la familia mantuvo su posición entre las mayores fortunas del país gracias a la diversificación de sus inversiones y al peso de Grupo BAL dentro de la economía mexicana.
La familia Beckmann
Otro de los patrimonios que mostró una disminución fue el de la familia Beckmann, propietaria de José Cuervo, la marca de tequila más grande del mundo.
La compañía de los Beckmann ha logrado consolidar una fuerte presencia internacional y exporta sus productos a decenas de países, convirtiéndose en uno de los mayores referentes de la industria de bebidas alcohólicas.
Sin embargo, durante ese mismo periodo, el valor de la fortuna familiar también presentó ajustes, al disminuir de 5 mil 700 millones de dólares a 4 mil 600 mdd entre 2018 y 2024, lo que representó una caída del 19.3%, es decir, 1 mil 600 mdd.
Entre los factores que influyeron destacaron las fluctuaciones del mercado financiero y el comportamiento de las acciones de la empresa matriz, aspectos que impactaron directamente en la valuación de su patrimonio.
Siguen entre los más ricos
Aunque ambas familias experimentaron una disminución en el valor de sus riquezas durante el sexenio del expresidente López Obrador, esto no significó un debilitamiento de sus imperios empresariales.
Tanto los Baillères como los Beckmann continúan figurando entre las familias más ricas de México, con empresas líderes en sus respectivos sectores y operaciones que se extienden mucho más allá del mercado nacional.
Los casos de estas influyentes familias muestran que incluso las mayores fortunas del país pueden verse afectadas por las condiciones económicas y financieras, sin dejar por ello de ocupar un lugar protagónico dentro del panorama empresarial mexicano.