El gerente general de Mexinol Sinaloa, Paul López De Santa Anna, explica cómo la inversión de 3,300 millones de dólares busca impulsar la industrialización sostenible, el empleo y la competitividad del noroeste de México
Por: Francisco Castro
Topolobampo, Sinaloa.- Con una inversión superior a los 3,300 millones de dólares, Pacífico Mexinol se perfila como uno de los proyectos industriales más ambiciosos en la historia reciente de Sinaloa.
Su construcción en Topolobampo, Sinaloa, ha despertado expectativas por el potencial económico que representa, pero también ha abierto el debate sobre el futuro del desarrollo industrial, la sostenibilidad ambiental y la diversificación productiva del estado.
Para Paul López De Santa Anna, gerente general de Mexinol Sinaloa, el proyecto trasciende la construcción de una planta de metanol.
Afirma que representa una oportunidad para insertar al noroeste del país en las nuevas cadenas globales de valor relacionadas con la transición energética, al tiempo que impulsa la creación de empleos especializados, fortalece la proveeduría regional y promueve un modelo industrial con estándares ambientales internacionales.
El directivo respondió para Tus Buenas Noticias a los principales cuestionamientos sobre el alcance económico, ambiental y social del proyecto.
"El metanol será clave en la transición industrial"
—¿Por qué la llegada de Pacífico Mexinol puede considerarse una inversión estratégica no solo para Sinaloa, sino para todo el noroeste de México?
—El metanol es la sustancia más importante en la transición en el sector industrial del mundo. Hay plantas en España, Noruega e Islandia y ahora México tendrá la planta de metanol de bajas emisiones más grande del mundo.
Pacífico Mexinol representa una inversión superior a los 3,300 millones de dólares que se ancla en el municipio de Ahome. El proyecto no solo genera actividad económica local, sino que posiciona al noroeste del país como un hub industrial de clase internacional.
La participación de IFC, integrante del Grupo Banco Mundial, aporta estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) que facilitan la atracción de capital extranjero hacia toda la región, creando un efecto de arrastre para Sonora, Chihuahua y Baja California.
—¿De qué manera una inversión superior a los 3,300 millones de dólares puede impactar el crecimiento económico de las cadenas productivas vinculadas al sector agroalimentario?
—Una inversión de esta magnitud activa el efecto multiplicador en la economía regional: cada dólar invertido en industria pesada puede generar entre dos y cuatro dólares adicionales en servicios, proveeduría y consumo local.
Directamente no hay relación con la industria agroalimentaria, ya que el proyecto está centrado en la producción de metanol para exportación y potencial consumo local. Este insumo es utilizado en procesos de creación de plásticos, textiles, medicamentos y un sinfín de artículos de uso cotidiano.
Topolobampo como plataforma logística internacional
Uno de los principales argumentos del proyecto es aprovechar la infraestructura ya existente en Topolobampo y potenciar su papel dentro del comercio internacional.
—¿Cómo puede contribuir la instalación de una de las plantas de metanol de bajas emisiones más grandes del mundo a consolidar a Topolobampo como un polo logístico e industrial de alcance internacional?
—Topolobampo ya cuenta con un puerto profundo en el Pacífico mexicano que actualmente utiliza alrededor del 35% de su capacidad, además de conexión ferroviaria mediante el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico y una red carretera hacia el centro y norte del país.
Pacífico Mexinol incorpora un ancla industrial de clase mundial con demanda permanente de gas natural, servicios especializados y transporte marítimo de gran calado.
La planta exportará metanol verde y azul hacia Asia-Pacífico, Europa y Norteamérica, lo que atraerá empresas de logística, agencias navieras, almacenaje especializado y servicios portuarios, con la posibilidad de convertir a Topolobampo en un polo exportador de primer nivel.
—¿Qué tipo de encadenamientos productivos podrían generarse entre Mexinol, proveedores locales y sectores estratégicos como la agricultura, el transporte, la construcción y los servicios?
—El proyecto incorpora una política de Contenido Local firmada con sus socios estratégicos y establecida dentro de los principios y valores de la empresa misma con el objetivo de priorizar proveedores regionales.
Los encadenamientos más inmediatos incluyen construcción civil y montaje industrial (materiales, mano de obra y maquinaria); transporte terrestre y marítimo de insumos y producto terminado; servicios de catering, seguridad, limpieza y mantenimiento, así como proveeduría de equipos, refacciones y consumibles industriales.
—Uno de los principales retos del campo es incrementar su competitividad. ¿Cómo puede esta inversión ayudar a atraer nuevas empresas y tecnologías al noroeste del país?
—Sinaloa ya es una potencia agrícola gracias al trabajo de varias generaciones de productores altamente competitivos.
Las tierras donde se desarrollará la planta tuvieron durante seis décadas vocación agrícola, pero las nuevas generaciones están apostando por proyectos industriales porque reconocen que el noroeste cuenta con infraestructura, talento, marco regulatorio y esperan consolidar la seguridad jurídica necesaria para albergar industrias más complejas.
Formación especializada y sostenibilidad
La empresa sostiene que uno de los principales legados del proyecto será el fortalecimiento del conocimiento técnico en la región.
—El proyecto contempla más de 6,400 empleos entre construcción y operación. ¿Qué oportunidades representa esto para los jóvenes profesionistas y técnicos que egresan de las universidades sinaloenses?
—Pacífico Mexinol generará empleos de alto valor desde la etapa de construcción para ingenieros civiles, mecánicos, eléctricos, supervisores de calidad y topógrafos.
Posteriormente, durante la operación, requerirá operadores de planta, técnicos instrumentistas, químicos industriales, especialistas en control de procesos e ingenieros ambientales.
Esto representa una oportunidad histórica para que los egresados de universidades e institutos tecnológicos de la región puedan desarrollar su carrera profesional en Sinaloa sin necesidad de migrar a Monterrey, Querétaro, Ciudad de México o el extranjero.
—¿Cómo podría contribuir esta inversión a fortalecer la capacitación de talento especializado en áreas como ingeniería, energías limpias, automatización y logística?
—La operación de una planta de esta escala exige capacitación permanente bajo estándares internacionales. Por ello, el proyecto contempla impulsar convenios con universidades e institutos tecnológicos para desarrollar programas de formación en procesos químicos, instrumentación industrial, sistemas de control y sostenibilidad energética.
Esto no solo eleva el perfil técnico de la fuerza laboral regional, sino que crea masa crítica de conocimiento que puede transferirse a otras industrias.
Además, la participación de Transition Industries LLC, empresa matriz de Pacífico Mexinol y de socios tecnológicos provenientes de Alemania, Corea, Estados Unidos, Japón e Italia, permitirá incorporar conocimiento de frontera en captura de CO₂, hidrógeno y economía circular.
—Pacífico Mexinol utilizará agua residual tratada y tecnologías de reducción de emisiones. ¿Qué mensaje envía esto sobre la posibilidad de impulsar el desarrollo económico con criterios de sostenibilidad?
—El modelo de Pacífico Mexinol demuestra que industrialización y sostenibilidad no son conceptos opuestos; al contrario, pueden ir de la mano.
La planta utilizará exclusivamente agua residual tratada proveniente de JAPAMA mediante tecnología de Veolia (MBR/UF/osmosis inversa), sin emplear agua fresca ni realizar descargas hacia la Bahía de Ohuira. Asimismo, tendrá emisiones de CO₂ 98.5% menores y emisiones de NOx 97.1% inferiores respecto a plantas convencionales gracias a la tecnología AdWinMethanol ZERO.
López De Santa Anna rechazó además los señalamientos sobre un posible impacto ambiental negativo y sostiene que el sistema de tratamiento incluso contribuirá a mejorar la calidad del agua que actualmente llega a la bahía.
Diversificar la economía de Sinaloa
Para el directivo, el reto de largo plazo consiste en complementar el liderazgo agrícola del estado con una base industrial sólida.
—¿Qué papel puede desempeñar este proyecto en la transición hacia una economía más diversificada, donde Sinaloa complemente su liderazgo agrícola con una industria de alto valor agregado?
—Sinaloa lamentablemente ha perdido competitividad durante los últimos años y sigue siendo vulnerable a la volatilidad de los precios agrícolas y a los ciclos climáticos. Pacífico Mexinol incorporaría una fuente permanente de valor industrial mediante la producción de metanol verde y azul para exportación.
La diversificación no sustituye al campo; lo complementa al generar infraestructura, recursos y tejido industrial que fortalecen la industria y la economía sinaloense.
—Pensando en los próximos 10 o 20 años, ¿cuál podría ser el legado de una inversión de esta magnitud?
El gerente compara el caso con el desarrollo de la industria aeronáutica en Querétaro, impulsada inicialmente por la llegada de Bombardier y, posteriormente, por toda una red de proveedores, instituciones educativas y nuevas inversiones.
Considera que algo similar podría ocurrir en el corredor Los Mochis–Topolobampo.
"En un horizonte de 10 a 20 años, el mayor legado será la creación de un ecosistema industrial maduro, capaz de atraer proveedores especializados, empresas tecnológicas y nuevas inversiones".
—¿Podría convertirse Pacífico Mexinol en el proyecto que marque un antes y un después para la industrialización sostenible de Sinaloa y para la integración del campo sinaloense a nuevas cadenas globales de valor?
—"Sí, eso es lo que queremos y lo que soñamos todos los que participamos en este proyecto".
López De Santa Anna sostiene que Pacífico Mexinol reúne condiciones únicas: será la mayor inversión privada en la historia de Sinaloa, incorpora tecnología de vanguardia con credenciales ambientales verificables, cuenta con el acompañamiento del IFC del Grupo Banco Mundial y se ubicará en uno de los nodos logísticos más importantes del Pacífico mexicano.
Con ello, concluye, el proyecto busca demostrar que es posible impulsar una industrialización que genere empleo de calidad, preserve los recursos naturales y conecte a Sinaloa con las cadenas globales de valor vinculadas a la energía limpia y la química industrial.