Pemex mueve billones de pesos cada año, pero pocos saben quién recibe realmente sus ganancias. Descubre cómo funciona la empresa más grande de México y quién está detrás de ella.
Por: Raúl Durán
Cuando se habla de las empresas más grandes de México, pocos nombres tienen el peso de Petróleos Mexicanos. Pemex no solo es una de las compañías más importantes del país, sino que además administra una actividad estratégica que durante décadas ha estado ligada al desarrollo económico nacional.
A diferencia de las grandes corporaciones privadas que reparten utilidades entre accionistas o inversionistas, Pemex opera bajo un esquema completamente distinto. Por ello, una de las dudas más frecuentes es quién se queda realmente con las ganancias que genera la petrolera y quién es el dueño de una empresa que mueve billones de pesos cada año.
La respuesta está directamente relacionada con la forma en que fue creada y con el papel que desempeña dentro del Estado mexicano.
¿A quién le pertenece Pemex?
Pemex es una empresa pública propiedad del Estado mexicano. Esto significa que no pertenece a una familia empresarial, a un grupo de inversionistas ni cotiza en bolsa como ocurre con muchas compañías privadas.
Su origen está ligado a la nacionalización petrolera de 1938, cuando el gobierno mexicano asumió el control de la industria petrolera y convirtió los hidrocarburos en un recurso estratégico de la nación.
Por esta razón, los ingresos que genera Pemex forman parte del patrimonio nacional y contribuyen al financiamiento de diversas actividades gubernamentales.
¿Cuáles son las ganancias de Pemex?
La relevancia de Pemex dentro de la economía mexicana queda reflejada en sus cifras. En el ranking de las 500 empresas más importantes de México elaborado por la revista Expansión, la petrolera ocupó el primer lugar gracias a los ingresos registrados durante 2024.
Entre los datos más destacados de la empresa estatal se encuentran los siguientes:
- Ingresos por 1.67 billones de pesos.
- Más de 129 mil trabajadores.
- Operaciones en exploración, producción, refinación, logística y comercialización de hidrocarburos.
Estas cifras la colocan por encima de prácticamente cualquier empresa privada que opera en territorio nacional.
A diferencia de una compañía privada, las ganancias de Pemex no se distribuyen entre accionistas. Los recursos obtenidos por la empresa se integran al sistema financiero del Estado mediante diversos mecanismos fiscales, derechos y contribuciones establecidos por la legislación mexicana.
En otras palabras, el beneficiario final de la actividad económica de Pemex es el propio Estado mexicano, que utiliza esos recursos para financiar programas, infraestructura, servicios públicos y diversas actividades gubernamentales.
Por ello suele afirmarse que Pemex pertenece a todos los mexicanos, aunque su administración y toma de decisiones están a cargo del gobierno federal.
Aunque el dueño es el Estado mexicano, la operación diaria de Pemex está encabezada por funcionarios especializados.
Actualmente, la dirección general de Pemex se encuentra a cargo de Víctor Rodríguez Padilla, quien lidera la estrategia operativa de la empresa.
Además, la petrolera cuenta con un Consejo de Administración integrado por funcionarios federales y consejeros independientes encargados de supervisar su funcionamiento, definir políticas y tomar decisiones estratégicas.
Más allá de las cifras millonarias que genera cada año, Pemex continúa siendo una de las instituciones más importantes del país.
Su papel no solo está relacionado con la producción de petróleo y combustibles, sino también con la búsqueda de la soberanía energética, la modernización de su infraestructura y el fortalecimiento de sus finanzas.
Por ello, aunque la petrolera tiene una estructura administrativa compleja, su propietario sigue siendo el mismo desde hace décadas: el Estado mexicano, que administra una empresa considerada estratégica para el presente y el futuro de México.