Culiacán vive festival de inclusión que demuestra que no hay barreras cuando existe empatía

La plazuela Álvaro Obregón fue escenario de un festival donde familias culiacanenses vivieron de cerca los retos y capacidades de las personas con sordoceguera, promoviendo una sociedad más empática e incluyente.

Por: Jacqueline Sánchez Osuna

Más que un festival, fue una invitación a mirar con empatía, a ponerse en el lugar del otro y a entender que las barreras muchas veces están en la sociedad y no en las personas.

En la plazuela Álvaro Obregón, ciudadanos de Culiacán vivieron una jornada diferente durante el Festival de Inclusión organizado por el Sistema DIF Bienestar Culiacán, en coordinación con la Asociación de Ciegos en Sinaloa, ADIUAS y Grafiti Tejido, un encuentro que tuvo como objetivo visibilizar la sordoceguera y promover una cultura de respeto donde todas las personas tengan las mismas oportunidades.

Actividades didácticas para sensibilizar sobre la sordoceguera

Las actividades lúdicas tienen el objetivo de generar empatía entre las personas que tienen todos sus sentidos.

A través de diversas mesas de trabajo, niñas, jóvenes y adultos pudieron experimentar algunas de las actividades que forman parte de la vida diaria de las personas con sordoceguera.

Los asistentes aprendieron sobre la Lengua de Señas Mexicana, el Sistema Braille, el uso del bastón para caminar con mayor seguridad y participaron en dinámicas como tejido a ciegas, juegos de identificación, Jenga, ajedrez y otros ejercicios que demostraron que existen diferentes formas de comunicarse y desarrollarse.

La experiencia permitió que los ciudadanos conocieran de cerca las habilidades, herramientas y procesos que utilizan las personas con discapacidad para desenvolverse en su entorno.

Importancia de la colaboración para la inclusión social

La intención de estas actividades es visibilizar la realidad que viven las personas con distintas capacidades.

Durante el evento, el director general del Sistema DIF Bienestar Culiacán, Cirilo Celis Acuña, destacó la importancia de unir esfuerzos con asociaciones y organismos que trabajan por la inclusión.

“Estamos por formalizar un convenio de trabajo para lograr brindarle herramientas a las personas ciegas que no tienen aún contacto con una comunidad que les brinde la oportunidad de desarrollarse. Desde el DIF se pondrán a disposición instalaciones, programas y apoyos para las personas con debilidad visual”, mencionó.

Explicó que este convenio de colaboración con la Asociación de Ciegos en Sinaloa permitirá fortalecer la rehabilitación y la inclusión social, educativa y laboral de las personas con discapacidad visual en el municipio.

Entre las acciones contempladas se encuentra la canalización de familias que requieran atención especializada, difusión de programas, apoyo logístico para talleres y eventos, así como alianzas comunitarias que permitan llevar proyectos de alfabetización rural a personas con baja visión en las sindicaturas de Culiacán.

Caminata de la empatía: una experiencia transformadora

La feria de la inclusión es una forma de apoyar a las personas con discapacidad y sus familias.

Uno de los momentos más significativos fue la “Caminata de la empatía”, donde los participantes recorrieron la avenida Álvaro Obregón con los ojos vendados, una dinámica que les permitió comprender algunos de los retos que enfrentan las personas con sordoceguera al desplazarse por la ciudad.

La jornada también incluyó testimonios de vida, historias que mostraron que la discapacidad no limita los sueños cuando existen oportunidades, acompañamiento y una sociedad dispuesta a abrir espacios.

En este esfuerzo participaron también la Escuela Normal de Especialización del Estado de Sinaloa, el Programa de Atención a la Diversidad de la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Dirección de Deporte Adaptado en Culiacán, el Instituto Nacional Electoral y EmpleaM con causa.

Porque cuando una comunidad aprende a mirar con empatía, las diferencias dejan de ser obstáculos y se convierten en una oportunidad para construir un Culiacán más humano.

Porque la verdadera inclusión comienza cuando dejamos de ver limitaciones y empezamos a reconocer capacidades.