El arte fortalece la identidad y la convivencia en Quilá con nuevos murales comunitarios

Inspirados en las raíces culturales de la región, se fortalece la identidad con los murales que embellecen espacios públicos y refuerzan el sentido de identidad entre las familias de Quilá.

Por: Erick Valenzuela

La comunidad de Quilá celebró la inauguración de dos murales que, además de transformar espacios públicos, se han convertido en símbolos de identidad, participación ciudadana y construcción de paz.

Las obras fueron develadas en la Escuela Primaria Mariano Romero Ochoa y en la plazuela de la sindicatura, reuniendo a estudiantes, docentes, familias y vecinos en una jornada llena de significado.

Un mural con un mensaje profundo

El primer mural, plasmado en la fachada de la primaria por el artista urbano Óliver “Efecto” Camargo, rinde homenaje a la tradicional carrera de La Candelaria, una de las expresiones culturales más representativas de la región.

A través de colores vibrantes y elementos que evocan la historia local, la naturaleza y las raíces de la comunidad, la obra invita a reflexionar sobre el valor de las tradiciones que unen a generaciones.

La importancia de la niñez y su participación

Durante varios días, niñas, niños y habitantes siguieron de cerca el proceso creativo, observando cómo el muro se convertía en una pieza artística capaz de contar historias y fortalecer el sentido de pertenencia entre quienes forman parte de Quilá.

Como complemento de esta iniciativa, el artista René “Nolazco” Rodríguez realizó un segundo mural en la plazuela ubicada frente al plantel educativo, ampliando los espacios destinados a la expresión cultural y al encuentro comunitario.

Pertenencia y tradiciones en a través de pinturas

Ambas intervenciones forman parte de las acciones impulsadas por Construyendo Paz y la estrategia Sembradores de Paz, que buscan promover la participación social, el respeto mutuo y la convivencia armónica mediante actividades que involucran a la ciudadanía.

La inauguración también permitió reconocer el papel de la niñez como protagonista de los cambios positivos en su entorno. Para madres, padres y docentes, estos proyectos representan una oportunidad para sembrar valores, fortalecer vínculos comunitarios y demostrar que el arte puede ser una herramienta poderosa para inspirar unidad, esperanza y bienestar colectivo.