Todos creían que "El Caballo Blanco" era un caballo de verdad, pero José Alfredo Jiménez se inspiró en un viejo Chrysler 1957 que casi se queda varado durante una accidentada gira por el norte de México.
Por: Faviola Manjarrez
Detrás de una de las canciones más queridas de la música mexicana se esconde una historia de sacrificio, carreteras interminables y un automóvil que estuvo a punto de quedarse varado en el desierto. Lo que muchos creían que era un caballo real, en realidad era un viejo Chrysler Imperial 1957 que José Alfredo Jiménez convirtió en inmortal.
¿Cuál es la verdadera historia de "El Caballo Blanco" de José Alfredo Jiménez?
"El Caballo Blanco" es uno de los corridos más emblemáticos de José Alfredo Jiménez, pero pocos conocen que la inspiración surgió durante una accidentada gira por carretera que comenzó en Guadalajara y terminó en Baja California.
Según relató su hijo, José Alfredo Jiménez Medel, el famoso "Caballo Blanco" no era un animal, sino un Chrysler Imperial modelo 1957, vehículo que el cantante utilizaba para viajar y al que había bautizado con ese nombre.
Su chofer, amigo y secretario, Benjamín Rábago, era conocido como "el noble jinete", personaje que también quedó inmortalizado entre los versos de la canción.
El viaje de Guadalajara a Tijuana que inspiró "El Caballo Blanco"
Todo comenzó cuando el compositor tenía programada una gira artística por el noroeste del país. Sin embargo, el promotor Miguel Alderete los abandonó sin recursos en Jalisco.
Lejos de cancelar los conciertos, José Alfredo decidió continuar con dinero propio para no fallarle a su público.
Durante el recorrido, las malas condiciones de las carreteras y las averías del automóvil fueron convirtiéndose en imágenes que más tarde plasmaría en la canción.
Cuando el "Caballo Blanco" cojeaba, en realidad era una llanta ponchada
Cada verso escondía una experiencia real:
- "Que llevaba todo el hocico sangrando" hacía referencia al radiador sobrecalentado que expulsaba agua.
- "Cojeaba de la pata izquierda" describía una llanta ponchada que casi los deja varados.
- "Y por Mexicali sintió que moría" hablaba del motor exhausto tras cruzar el desierto.
Aquella travesía incluyó el paso por La Rumorosa, una de las carreteras más desafiantes del país, que decidieron recorrer durante la noche para evitar las altas temperaturas.
Finalmente, el grupo llegó a Tijuana al amanecer.
El hijo de José Alfredo Jiménez reveló cómo nació el nombre del "Caballo Blanco"
La historia guarda otro detalle inesperado.
José Alfredo Jiménez Medel reveló que fue él quien bautizó al automóvil cuando apenas tenía dos años.
Un día le pidió a su padre que compusiera una canción para un caballo. El cantante respondió que no tenían ninguno.
Entonces el niño señaló el coche blanco.
—"Ese es mi caballo".
Aquel comentario infantil terminó dando origen a una canción que México cantaría durante generaciones.
José Alfredo Jiménez convirtió un auto viejo en una leyenda
Después de cumplir con sus presentaciones en Tijuana, el cantante decidió extender el viaje hasta Rosarito y Ensenada para descansar.
El Chrysler Imperial, que parecía destinado a quedarse en el camino, logró completar la travesía.
Y José Alfredo hizo lo que mejor sabía hacer: transformar las dificultades en poesía.
Porque "El Caballo Blanco" no es solamente un corrido.
Es la historia de un hombre que nunca quiso fallarle a su público y que convirtió un automóvil desgastado en una de las canciones más inmortales de la música mexicana.
Letra de la canción el Caballo Blanco
Este es el corrido del caballo blanco
Que en un día domingo, feliz arrancara
Iba con la mira de llegar al norte
Habiendo salido de Guadalajara
Su noble jinete, le quitó la rienda
Le quitó la silla y se fue a puro pelo
Cruzó como rayo, tierras nayaritas
Entre cerros verdes y lo azul del cielo
A paso más lento, llegó hasta Escuinapa
Y por Culiacán, ya se andaba quedando
Cuentan que en Los Mochis, ya se iba cayendo
Que llevaba todo el hocico sangrando
Pero lo miraron pasar por Sonora
Y el Valle del Yaqui le dio su ternura
Dicen que cojeaba de la pata izquierda
Y a pesar de todo, siguió su aventura
Llegó hasta Hermosillo, siguió pa' Caborca
Y por Mexicali, sintió que moría
Subió paso a paso por La Rumorosa
Llegando a Tijuana con la luz del día
Cumplida su hazaña, se fue a Rosarito
Y no quiso echarse hasta ver Ensenada
Y este fue el corrido del caballo blanco
Que salió un domingo de Guadalajara