La cantante Ana Bárbara se suma al selecto grupo de artistas latinos que viven en uno de los barrios más exclusivos de Estados Unidos, con una propiedad diseñada para el lujo, la comodidad y la privacidad
Por: Karina Valdez
Ana Bárbara no solo es una de las voces más reconocidas de la música grupera, también se ha consolidado como una figura que sabe invertir su éxito fuera de los escenarios. Su carrera, construida a lo largo de décadas, hoy se refleja en un patrimonio que combina prestigio, lujo y visión a largo plazo.
La cantante dio un nuevo paso en su vida personal y financiera al adquirir una espectacular mansión en Beverly Hills, una de las zonas residenciales más exclusivas de Estados Unidos. La propiedad, valuada en más de 110 millones de pesos, confirma su ingreso al selecto círculo de celebridades que habitan este enclave de millonarios.
Ubicación y exclusividad: El atractivo de Beverly Hills
Beverly Hills es sinónimo de lujo, privacidad y estatus. Este barrio, ubicado en Los Ángeles, es hogar de figuras internacionales como Madonna, Taylor Swift y Ellen DeGeneres, y se caracteriza por su alta plusvalía, estrictos sistemas de seguridad y un entorno diseñado para la vida privada de las estrellas.
No es casualidad que las propiedades en esta zona alcancen cifras millonarias y se mantengan como inversiones sólidas con el paso del tiempo.
En este contexto, Ana Bárbara, originaria de San Luis Potosí y conocida como la Reina Grupera, decidió establecerse en uno de los puntos más codiciados del mercado inmobiliario estadounidense, consolidándose como una de las artistas latinas que logran acceder a este nivel de exclusividad residencial.
Detalles de la mansión: Lujo, diseño y confort
La residencia adquirida por la cantante destaca por su amplitud y sofisticación. Cuenta con seis recámaras, siete baños y medio, así como diversas salas de estar que permiten recibir invitados con la comodidad y elegancia de un resort privado. Entre sus amenidades sobresalen:
- Una alberca de gran tamaño.
- Un gimnasio totalmente equipado.
- Una oficina de alto nivel.
El diseño interior estuvo a cargo de la firma H-Por, que apostó por una estética moderna y acogedora. Tonos neutros, acabados en madera y detalles en blanco, crean una atmósfera equilibrada entre elegancia y calidez.
Los ventanales de piso a techo permiten la entrada abundante de luz natural y ofrecen vistas privilegiadas hacia los jardines y la alberca. Las terrazas que rodean la propiedad funcionan como espacios ideales para la convivencia familiar o reuniones privadas, en un entorno de tranquilidad y vegetación.
Una inversión millonaria fuera de los escenarios
La compra de la mansión representó una inversión aproximada de 7.5 millones de dólares, equivalentes a unos 119 millones de pesos mexicanos. Para cubrir el costo, Ana Bárbara optó por un esquema de pagos mensuales de 39 mil 720 dólares, poco más de 675 mil pesos, una estrategia que refleja planeación financiera y disciplina patrimonial.
Antes de mudarse a Beverly Hills, la cantante residía en Beverly Crest, otra zona exclusiva de Los Ángeles. Su anterior propiedad, valuada en más de 40 millones de pesos, contaba con tres habitaciones y dos baños y medio, y aunque era más modesta, mantenía un alto nivel de lujo y contacto con la naturaleza. La decisión de venderla y mudarse confirma su búsqueda constante de mayor comodidad y seguridad para ella y su familia.
Más allá del lujo, la mansión de Ana Bárbara simboliza el resultado de años de trabajo y constancia en la industria musical. Su nueva residencia en Beverly Hills no solo es un hogar, sino la confirmación de que el éxito artístico también puede traducirse en estabilidad, patrimonio y una vida construida a la altura de las grandes estrellas del espectáculo latino.