Groenlandia bajo la lupa mundial: ¿a quién le pertenece realmente?

Groenlandia pasó de ser una isla remota a convertirse en una pieza clave del poder global, entre disputas políticas, ambiciones económicas y un futuro que aún está en juego, conoce la historia del país y por qué es tan solicitado

Por: Karina Valdez

Groenlandia, la isla más grande del planeta, volvió a colocarse en el foco internacional luego de que Donald Trump retomara la idea de que Estados Unidos la compre o incluso se haga con su control por otros medios. Sus declaraciones reavivaron un debate que parecía cerrado desde hace décadas.

Aunque la propuesta ha sido rechazada de forma tajante, el interés global por Groenlandia crece conforme el cambio climático transforma el Ártico y convierte a este territorio en una pieza clave para la geopolítica del siglo XXI.

Groenlandia, ¿A quién depende realmente?

A pesar de su ubicación geográfica en América del Norte, Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca desde hace más de tres siglos. Tanto el gobierno danés como las autoridades locales han sido claros: la isla no está en venta y su futuro debe decidirse exclusivamente por los propios groenlandeses.

Groenlandia es un territorio autónomo, con un gobierno local que gestiona la mayoría de los asuntos internos, mientras que Dinamarca conserva competencias clave como la defensa y la política exterior. Esta relación política ha sido reiterada tras los recientes comentarios de Trump, quien calificó la adquisición de la isla como una "necesidad absoluta" para la seguridad económica de Estados Unidos, sin descartar incluso el uso de la fuerza.

Desde Copenhague, el ministro de Exteriores Lars Løkke Rasmussen subrayó que Groenlandia tiene derecho a definir su destino, aunque descartó cualquier posibilidad de que termine integrada a Estados Unidos. En la misma línea, el primer ministro groenlandés, Múte Egede, ha defendido la independencia y ha llamado a romper con lo que considera rezagos del colonialismo.

Groenlandia es un territorio autónomo. Foto: cortesía.

De colonia a territorio autónomo: La historia de Groenlandia

Groenlandia fue habitada por colonos nórdicos desde finales del siglo X, aunque esos asentamientos desaparecieron siglos después. No fue sino hasta 1721 cuando el misionero Hans Egede encabezó una expedición danesa que marcó el inicio de la colonización formal.

Durante siglos, la isla fue administrada como colonia y permaneció aislada y con escaso desarrollo. En 1953, Groenlandia fue incorporada oficialmente al Reino de Dinamarca y sus habitantes adquirieron la ciudadanía danesa. Más tarde, en 1979, un referéndum otorgó a la isla el estatus de territorio autónomo.

En 2009, un nuevo plebiscito amplió las competencias del gobierno local y abrió la vía legal para una eventual independencia, siempre mediante negociaciones con Dinamarca. Este marco jurídico explica por qué cualquier cambio en su estatus debe contar con el aval de su población.

Groenlandia rechaza la compra por parte de Estados Unidos. Foto: cortesía.

Interés internacional y valor estratégico de Groenlandia

Con cerca de 56 mil habitantes, en su mayoría inuit, Groenlandia es el territorio menos poblado del mundo. Alrededor del 80% de su superficie está cubierta de hielo, por lo que la población se concentra principalmente en la costa suroeste, donde se ubica Nuuk, la capital.

Su economía depende en gran medida de la pesca y de los subsidios daneses, que representan aproximadamente una quinta parte de su PIB. Sin embargo, el deshielo provocado por el calentamiento global ha incrementado el interés por sus recursos naturales, como tierras raras, hierro y uranio, además de nuevas rutas marítimas estratégicas.

Estados Unidos ha mostrado interés en Groenlandia desde el siglo XIX. Incluso en 1946 ofreció 100 millones de dólares en oro para comprarla, propuesta que Dinamarca rechazó. Durante la Segunda Guerra Mundial, Washington estableció una presencia militar que continúa hasta hoy, con instalaciones como la Base Espacial Pituffik, clave para su sistema de defensa.

La rivalidad con China y Rusia, sumada a la importancia estratégica del Ártico, explica por qué Groenlandia vuelve a ser tema central en el discurso político estadounidense.

Más allá de las declaraciones de Trump, Groenlandia no solo pertenece a Dinamarca: pertenece, ante todo, a su gente, que hoy se encuentra en el centro de una disputa global donde el hielo que se derrite revela no solo recursos, sino también el verdadero peso estratégico del futuro.

Estados Unidos busca la adquisición de Groenlandia. Foto: cortesía.