Así se ven las casas dónde creció Carlos Slim cuando era niño

Las propiedades dónde creció Carlos Slim, el hombre más rico de Latinoamérica, reflejan elegancia y simplicidad, una filosofía que ha mantenido el magnate de los negocios; aquí te presentamos cómo lucen actualmente estos hogares que criaron al empresario

Por: Juan Méndez

El universo de los millonarios más influyentes del planeta siempre genera curiosidad, y en el caso de Carlos Slim Helú, empresario mexicano de ascendencia libanesa y considerado la persona más rica de México y Latinoamérica, el interés se multiplica por el misterio y discreción que rodean su vida privada.

Ingeniero civil egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Slim es propietario de importantes empresas como Grupo Carso, Grupo Sanborns y América Móvil, con una fortuna estimada en alrededor de 100 mil millones de dólares según la revista Forbes, por detrás solo de figuras como Elon Musk, Jeff Bezos y Bernard Arnault.

De esta manera, las residencias dónde creció son un foco de interés por conocer más sobre la infancia de uno de los magnates más poderosos del mundo. Ubicadas en las Ciudad de México, aquí te presentamos cómo lucen actualmente las viviendas dónde creció el multimillonario Carlos Slim. 

Desde pequeño le enseñaron el valor del dinero. Foto: Cortesía

¿Cómo son las casas dónde creció Carlos Slim?

La información sobre la infancia de Slim llega gracias a la biografía “Slim. Biografía política del mexicano más rico del mundo”, elaborada por el periodista Diego Enrique Osorno tras ocho años de entrevistas. Según el texto, cursó jardín de niños y parte de primaria en la escuela G. B. de Annes en la colonia Condesa.

Esta institución se ubicaba a dos calles de su primera casa familiar, en la calle México número 51, frente al Parque México, en la CDMX. Actualmente, la vivienda se encuentra bien conservada, con un color amarillo nuevo, ventanales amplios en el primer piso, reja blanca y un pequeño jardín en la fachada.

Desde pequeño, el padre de Carlos Slim, Julián Slim Haddad, le enseñó a administrar dinero mediante una libreta de ingresos y egresos, que el futuro millonario y sus hermanos debían completar diariamente y revisar semanalmente. Con esto le enseñó la importancia y cuidado de su dinero.

Primera casa de Carlos Slim. Foto: Cortesía

Después, cuando Carlos Slim cumplió siete años, la familia se mudó a Polanco, en la calle Calderón de la Barca esquina con Luis G. Urbina, también en el número 51, frente al Parque Lincoln. Similar a la anterior, se mantiene conservada, con un color amarillo claro, dos niveles  y una enredadera que cubre la fachada.

Asimismo, durante este periodo el joven Carlos Slim acompañaba a su padre a sus negocios ubicados en el Centro Histórico de la Ciudad de México, una práctica que le ayudó a nutrirse en el mundo comercial y administrativo, algo que marcó su futuro como empresario, así como en la construcción de su imperio.

Aunque actualmente ya no vive en estos hogares, son un reflejo de la filosofía de vida del magnate, con propiedades sin decoraciones ostentosas o extravagantes, sino espacios bien habitados, con un diseño que privilegia la comodidad y la funcionalidad por encima del espectáculo.

Segunda casa dónde creció Slim. Foto: Cortesía

Legado de Carlos Slim

Entre 2010 y 2013, Carlos Slim se consolidó como la persona más rica del planeta. Durante esos años, su fortuna fluctuó de la siguiente manera:

  • 2010: 53,500 millones de dólares
  • 2011: 74,000 millones de dólares
  • 2012: 69,000 millones de dólares
  • 2013: 73,000 millones de dólares

No obstante, su racha terminaría en 2014, cuando Bill Gates recuperó el primer lugar con 76,000 millones de dólares, al mismo tiempo que la fortuna de Slim disminuyó a 72,000 millones de dólares. Sin embargo, aún se mantiene en el Top 20 mundial de personas más acaudaladas.

Ahora, a sus más de 80 años de edad, Carlos Slim continúa siendo un referente del emprendimiento y la gestión empresarial en México, demostrando que los empresarios latinoamericanos pueden sobresalir en los negocios, además de recalcar la importancia de la educación en los menores, quienes pueden llegar a cambiar el mundo.

La infancia es un periodo esencial de la formación. Foto: Cortesía