A veces damos por hecho que la paz nos llegará en automático, o que los violentos son seres extraños. Descuidamos que están en la ciudad, en la colonia, en la cuadra y a veces en casa.
Empieza el año. Cerró el 2017 dejando muchas añoranzas y tareas pendientes
Ya estamos pensando en los grandes planes y proyectos, casi todos fincados en el yo personal. Pero hay una tarea por hacer que parte de lo individual para pasar a la esfera social.
¿Cuál es tu plan espiritual?, ¿qué de las convicciones?, ¿qué de nuestro rol en la preservación de la paz?
Oración y meditación son dos palabras que mueven convicciones. Hagamos de nuestro hábito cotidiano pensar un minuto por la paz.
Decir que el 2017 fue el año más violento de México, que a octubre sumaban 20 mil 878 homicidios es sencillo. Llevar la vida sin ellos ya es dolor grande para sus familiares. Cuantificar las viudas, los huérfanos y saber de su pesar y carencias, pinta más dura la realidad.
A veces damos por hecho que la paz nos llegará en automático, o que los violentos son seres extraños. Descuidamos que están en la ciudad, en la colonia, en la cuadra y a veces en casa.
Cuando medites cada día en tu contribución para la paz es bueno que tomes en cuenta lo siguiente:
Que la paz llegue a todos los hogares, pueblos y ciudades.Que agresores y delincuentes se conviertan de sus malos caminos.
Que Dios trunque sus eventos de maldad y haga resplandecer la justicia.
Que hablemos con los violentos y los invitemos a no agredir más.
Que nos propongamos personalmente a no agredir, ni dañar a nadie.
Que estaremos al lado de las víctimas para ayudarlas y defenderlas.
Que facilitaremos el trabajo a las autoridades y no al delincuente.
Que seremos más sensibles al dolor ajeno y a los problemas sociales.
Que nuestras convicciones de buenas personas se noten en nuestros actos.
Un minuto por la paz hace horas y vidas felices. Empecemos bien el año.